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lunes, 27 de abril de 2015

Primeros Auxilios en deporte para dummies

En un soleado domingo por la mañana, los espectadores que se han acercado al campo de hockey están disfrutando en un intenso partido. En un momento todas las miradas se centran en el jugador que ha recibido la bola en el área contraria con mucho peligro. Un defensa llega para frenarle, empieza un bonito uno contra uno y... de repente el árbitro para el tiempo. Desconcertado, el jugador que tenía la bola levanta la cabeza, ¿qué ha pasado? Enseguida las miradas cambian de dirección hacia la esquina opuesta del campo...

Un jugador que se ha desplomado y está tendido en el suelo.


Varios compañeros se acercan rápidamente. Le llaman por su nombre pero no hay reacción. Llega también el árbitro, los entrenadores... "¡Qué alguien llame a un ambulancia!"

¿y qué hacemos hasta que llegue el ambulancia?
    ...
...
        ....


La importancia crítica de saber qué hacer

Por suerte, una situación como esta no es frecuente. Pero aun con escasa incidencia, que alguna de las personas que la presencia conozca qué hay que hacer va a suponer un todo o nada: cuando se produce una parada cardiorrespiratoria (PCR), si no se hace nada, a los 4 minutos ya se produce muerte de células cerebrales, y a los 10 la muerte total. Entre que la gente se acerca, nos damos cuenta de qué ha pasado y alguien reacciona y llama a los servicios de emergencia, ¿cúantos minutos pueden haber pasado ya?

¿Y hasta que llegan?


Es por esto que en la liga de fútbol profesional, por ejemplo, una ambulancia con personal especializado se encuentra a pie de campo. Pero, por desgracia, no es ésta la realidad de los campos de hockey, donde a falta de personal de emergencias tendremos suerte si del gremio sanitario hay un fisioterapeuta si es el partido que es de la categoría de División de Honor. Y sería además algo cuestionable saber si este fisio, como sanitario, está al tanto de Primeros Auxilios. Tampoco es la realidad de tantos otros deportes minoritarios o ligas infantiles o amateurs, ni tampoco la realidad que puede ocurrirte un día andando por la calle, estando en el trabajo o dando un paseo por la montaña.

Entonces, si ésto ocurre durante un partido:

¿Quién sabe primeros auxilios en el campo de hockey ?


Por ello hoy los ojos bien abiertos con esta entrada. Los Primeros Auxilios más que una optativa en las carreras sanitarias debería ser una materia troncal de instituto, como lo es por ejemplo en países como Estados Unidos. Curiosamente, en este país la Asociación Americana del Corazón se puso como objetivo propagar estos conocimientos entre toda la población, mientras que en nuestro continente el Consejo Europeo de Resucitación sólo contempla el sector sanitario. Y la realidad es que, a veces, no llegan ni hasta ahí.

Hoy en esta entrada, y aunque lo ideal sería que todo ciudadano hiciera formación básica en Primeros Auxilios, vamos a sintetizar la información útil y práctica sobre lo que necesitáis saber si presenciáis una situación de PCR, para saber qué es lo que tenéis que hacer hasta que llegue la ambulancia.



Houston, tenemos una Parada Cardiorrespiratoria

Lo que tenemos que hacer ante una PCR se resumen en cuatro pasos que, unidos, forman lo que se llama la Cadena de Supervivencia:



1. RECONOCIMIENTO Y PEDIR AYUDA:

Reconocer la PCR: 

Como en la vida misma, lo primero para reaccionar ante una situación es reconocerla. Si una persona se desploma no siempre tiene por qué ser una PCR. Lo primero tenemos que ver es si está consciente, llamarle por su nombre, pedir algún tipo de reacción. Si verdaderamente la persona está inconsciente tenemos que ver si respira (antes se miraba también el pulso, pero actualmente no se hace porque a las personas no sanitarias les resultaba difícil buscarlo y, además, incluso en sanitarios esta evaluación daba muchos falsos positivos, que significa no encontrar el pulso cuando si que lo hay).

Para esto haremos la maniobra frente-mentón para facilitar la apertura de la vía aerea. Consiste en extender hacia atrás la cabeza, con una mano en su barbilla y otra en su frente, ya que si la cabeza estuviera girada o flexionada la vía aérea estaría comprometida. Nos fijaremos en: verla, cómo el pecho se mueve al coger y echar aire; oírla, aproximando nuestro oído a su boca; e incluso sentir la salida del aire sobre nuestra mejilla.


1. Vía aérea comprometida por la posición 2. La abrimos extendiendo la cabeza 3. Y comprobamos si respira


En caso de duda la decisión es clara: no respira. Si el jugador esté haciendo boqueadas agónicas (lo que se conoce como gasping) se considera como no respiración, al ser un signo de parada cardiaca.


Ok, el jugador está insconsciente y no respira. Reconocida la PCR, haremos inmediatamente tres cosas:

1.1 Proteger el perímetro. En un campo de hockey no será necesario, pero si la situación se produce por ejemplo en la carretera, antes de ir a ver cómo está la persona, antes absolutamente de nada, lo que debemos hacer es asegurarnos de que no ocurren más accidentes y de que no nos ponemos en peligro.

2.1 Pedir a alguien que llame al 112. ¡Evidente! Pero en tal situación, con el nerviosismo, no se debe olvidar. Ocurre a veces en personas entrenadas que al reconocer la situación comienzan las maniobras de resucitación sin haber llamado. Pediremos a alguien que lo haga mientras comenzamos.

3.1 Y entonces, ya si, socorrer. Hemos chequeado la consciencia, no hay tampoco respiración. Pedimos a alguien que avise a la ambulancia y pasamos al punto 2. 




2. MANIOBRAS DE RESUCITACIÓN CARDIOPULMONAR (RCP)


Los servicios de emergencia están viniendo. Hasta que lleguen tenemos que hacer del corazón que se ha parado para mantener al jugador con vida. Para ello vamos a hacer dos cosas: compresiones en su tórax y ventilaciones en su boca.


Compresiones: 

Las compresiones torácicas generan un pequeño pero crítico flujo de sangre al cerebro. Para ello apoyaremos el talón de nuestra mano sobre la parte baja del esternón, pondremos el otro talón por encima y entrecruzaremos los dedos de ambas manos. Mantendremos los codos estirados generando la fuerza con nuestro tronco. Las guías indican que debemos comprimir a una velocidad aproximada de 100 veces/minuto y con una profundidad de 5 a 6 cm (1), permitiendo que el pecho se expanda completamente después de cada compresión, por lo que debemos tomar el mismo tiempo en la compresión que en la relajación.

Compresiones: talones de las manos superpuestos sobre el esternón

Ventilaciones: 

Con las manos en la misma posición que en la maniobra de frente-mentón, y aprovechando los dedos de la mano de arriba para cerrar la nariz, sellaremos su boca con la nuestra e insuflaremos aire. No debemos hacer una hiperventilación ya que produce un exceso de presión en el tórax reduciendo el retorno venoso al corazón.

Ventilaciones: maniobra frente-mentón cerrando la nariz



 Compresiones y Ventilaciones se combinan al ritmo de:
 30:2

30 compresiones - 2 ventilaciones

Y así haremos hasta que:
  • Llegue el ambulancia
  • Despierte
  • Quedemos exhaustos (estas maniobras son muy cansadas y pueden ser agotadoras si tenemos que estar un tiempo largo, por eso se recomienda turnarse entre dos personas)

IMPORTANTE

Si no estamos lo suficientemente preparados para saber hacer las ventilaciones o para hacerlas volviendo a comprimir rápidamente porque no estamos entrenados, no importa: no las haremos. La investigación indica que la RCP sólo con compresiones puede ser tan efectiva como combinada con ventilaciones en los primeros minutos. Y desde luego, que hacer sólo compresiones es mejor que no hacer nada (1).

Así que, en caso de duda, quedaros con una premisa: sólo comprimiremos.
 Reconocer la parada, avisar, comprimir, comprimir, comprimir...




3. DESFIBRILACIÓN

Si hacemos los apartados 1 y 2, ya hemos hecho lo que debíamos. Quedaros bien con ellos y, si no queréis, no es necesario que sigáis leyendo. 

Pero por redactar esta entrada completa y para los que estéis formados previamente continuaremos explicando la cadena de supervivencia con el paso 3: el desfibrilador o DESA (desfibrilador semiautomático y modelo más frecuente). El desfibrilador es ese aparatito que veréis indicado en centros comerciales, aeropuertos y también en todas las instalaciones de hockey encuadrado en algún lugar entre los campos y el vestuario y que nadie sabe manejar. Sin embargo, su funcionamiento es extremadamente simple y su uso en los 3 a 5 primeros minutos tras el paro pueden conseguir unas tasas de supervivencia muy altas: del 49%-75% (1).

Antonio, el último que aprendió cómo se manejaba el DESA

En el caso de utilizarlo, lo solicitaremos en el punto 2.1: cuando reconozcamos la PCR, a la vez que encargamos a alguien que llame al 112, mandaremos a otra persona que nos traiga el DESA que haya en el campo. Iniciaremos las maniobras con normalidad y cuando llegue las interrumpiremos para colocarlo rápidamente: pegaremos los parches sobre el tórax del paciente (uno por debajo de la clavícula derecha, otro en la cara lateral de la parrilla costal izquierda) y encenderemos el aparato. Aquí reiniciamos las compresiones y el DESA nos va diciendo lo que tenemos que hacer a través de instrucciones sonoras.

Colocación de los parches del DESA

Seguiremos con las maniobras de compresión y ventilación normales excepto cuando el DESA nos indique dos órdenes:

- "Analizando ritmo": el aparato está evaluando si el ritmo del corazón es desfibrilabre, es decir, si aplicando una descarga puede volver a su ritmo normal. Así que no podemos estar bombeando por él. Al acabar el análisis nos contestará dos cosas: "ritmo no desfibrilable", seguiremos entonces comprimiendo; "ritmo desfibrilable, preparando descarga", en el que igualmente seguiremos comprimiendo hasta que diga...

- "Descarga preparada": en esta instrucción dejaremos de tocar al jugador para que la corriente no nos llegue también a nosotros y presionando el botón se aplicará la descarga. Inmediatamente después retomaremos las compresiones hasta que nos vuelva a dar otra orden.

Y así combinaremos las compresiones/ventilaciones con las descargas del DESA. Realmente muy sencillo si el reanimador ha pasado por... ¿diez minutos de aprendizaje con el aparato? Que serían muy importantes en caso de producirse una situación así.



4. CUIDADOS POSTRRESUCITACIÓN:


Si logramos que el jugador recupere la consciencia y los médicos de emergencia no han llegado al campo, no haremos que el jugador se ponga de pie ni nada parecido, sino que lo mantendremos tumbado colocándolo en Posición Lateral de Seguridad.

Para ello separaremos el brazo más cercano a nosotros, doblaremos su rodilla contraria y lo giramos hasta ponerlo de lado con su mano de arriba debajo de la cara. Esta posición mantiene la vía aérea abierta y evita que sea bloqueada en caso de vómitos.



¡Bravo! Lo hemos conseguido. Nos quedaremos entonces a su lado vigilando el estado de consciencia hasta que llegue la ambulancia. Pero no olvidéis que si no logramos reanimarle no querrá decir que no hayamos logrado nada ni sido eficaces. Al contrario, podremos haberle mantenido con vida los minutos suficientes hasta que lleguen los médicos y nuestra función habrá sido igual de importante.


Conclusiones

Fisioterapeutas, ¿qué curso me recomendaríais ahora que voy a trabajar en fisioterapia deportiva? Pues en caso de que no sea en fútbol de 1ª división, el de una técnica que, con suerte, no vas a usar nunca o contadas veces. Lo que prometemos es que aunque la uses una sóla vez durante toda tu carrera los resultados serán increíbles: mantener la vida de un jugador, aunque le duela un poco la muñeca o tenga cargado un cuádriceps. Se llama Resucitación Cardio Pulmonar. Localicemos también el DESA que hay en el campo y chequeemos que está en buen estado y está preparado. Y promovamos entre nuestros jugadores y compañeros del cuerpo técnico la formación en estos conocimientos.

Jugadores y entrenadores, ya que estamos incluidos en el ambiente deportivo y también en nuestra vida cotidiana podemos encontrarnos en una situación de emergencia en la carretera, en la montaña o en el parque, seguro que formarnos en estas técnicas será un tiempo bien aprovechado. Que no aprendiéramos estos conocimientos, como tantos otros, dentro de nuestra educación básica no quiere decir que, como en América, no estén dentro de los básicos. Cruz roja es un buen sitio para esto (3). Además, como otras actividades o charlas que damos a nuestros jugadores en el club sobre alimentación o dopaje, ésta debería ser una de ellas. Nos puede evitar una tragedia si se produjera una ocasión.

Y para todos, toda esta entrada se resume en una sóla idea que es la que debemos de aprender y grabar:

Si presenciamos una PCR debemos llamar al 112 y empezar a hacer compresiones torácicas hasta que lleguen. Sin parar. Eso ya será mucho.



1. Guías para la Resucitación del Consejo Europeo de Resucitación (ECR) 2010 https://www.erc.edu/index.php/doclibrary/en/230/1/
2. Guías para la Resucitación de la American Heart Asociation (AHA) 2010  http://circ.ahajournals.org/content/122/18_suppl_3/S640.full.pdf+html
Estas guías se revisan cada 5 años, así que la próxima se publicará en 2015 con nuevas modificaciones. Pero eh, sería una pena que a alguien le hiciera falta esta información antes y no la hubiera leído por estar esperando a la nueva.
3. Cruz Roja Española  http://www.cruzroja.es/cre_web/formacion/primeros_auxilios/ppaabasicos.html

domingo, 8 de diciembre de 2013

Oh my teeth! Lesiones dentales en hockey y deportes de contacto

Afortunadamente no ocurren con frecuencia, pero cuando lo hacen no pasan desapercibidas y son comentadas más allá del campo.

Las lesiones dentales en deportes de contacto, como el hockey, son accidentes de los que algunos jugadores han sido víctimas. A fin de cuentas en este deporte se juega con un palo y una bola dura. Las bolas elevadas, los gestos imprudentes o una mala técnica para defender el uno contra uno... son algunas de las situaciones que provocan estos accidentes, y aunque el reglamento de este deporte ha evolucionado sancionando algunas de ellas para aumentar la seguridad del juego, no siempre se pueden evitar todas.

La mayoría de las veces que se produce una lesión dental en un partido existe un gran desconocimiento entre las personas que se encuentran a pie de campo sobre cómo se debe de actuar. En los banquillos de cualquier deporte no hay odontólogos, en hockey incluso apenas médicos, pero si suele haber fisioterapeutas como profesionales sanitarios. Por ello, y aunque no sea su campo, que tenga unas nociones básicas de cómo actuar cuando se producen puede ser clave para las secuelas que pueda sufrir el jugador.

¿Se puede reimplantar un diente si se cae? ¿Se debe meter en agua? ¿En leche?...

¿Y aquí que tenemos que hacer? (Y sobre todo, ¿por qué hemos llegado a esto?)

Por este motivo hoy contamos con la colaboración de la odontóloga Raquel Alonso. Raquel, que ha atendido a muchos jugadores de hockey en su consulta, nos sintetizará hoy estos primeros auxilios, y sobre todo y antes de eso, la prevención que debemos promover entre nuestros jugadores para que estos accidentes directamente no ocurran o sucedan las menos veces posibles.

   


Las lesiones dentales en el deporte


El impacto de una bola, un palo o simplemente un codazo puede no sólo producir la fractura de un diente, sino la laceración de los tejidos orales, es decir, heridas; o incluso la fractura de la mandíbula. En la consulta del dentista se encuentran a diario las consecuencias de estos traumatismos en el deporte. Además normalmente no se producen en la muela de más atrás, sino en incisivos superiores, siendo el mayor reto para el profesional conseguir un resultado estético aceptable para el paciente.

Por ello hoy hablaremos principalmente de cómo prevenirlos y, en el caso de que ocurran, de qué es importante saber y hacer en los primeros momentos para minimizar sus consecuencias.


¿Qué debemos de hacer para prevenirlas en un deporte como el hockey hierba?


  • Lo primero: ¡No exponerse! 


Aunque estas lesiones también se producen con la bola, muchas de ellas se producen por golpes con el palo en las jugadas de uno contra uno. Por ello en estas jugadas tener una técnica segura, además de eficaz, es básico para no ser una diana de lesiones. Algunas veces los jugadores que sufren traumatismos de este tipo suelen ser jugadores que a menudo se llevan golpes debido a una incorrecta técnica. Por ello recuerda, ¡nunca entres por detrás! Y repasa cómo hacer bien los tacles, para lo que remitimos a la entrada anterior sobre este tema (http://fisiohockey.blogspot.com.es/2013/03/nunca-se-entra-por-detras-o-lo-que-nos.html)


  • Lo segundo: ¡protegerse! 

El protector bucal. Tan amigo del jugador como deberían serlo sus espinilleras, pero vemos que en realidad un gran porcentaje de jugadores no lo utiliza. Estos dispositivos protegen dientes, tejidos blandos, la mandíbula e incluso pueden dismimunir el riesgo de sufrir una conmoción y una hemorragia cerebral si sufrimos un golpe en la cara, al amortiguar este impacto y evitar que la parte más alta de la mandíbula golpee y rompa la base del cráneo.

El protector bucal que utilicemos en la práctica deportiva deberá cumplir unos requisitos básicos:

          -  Tener una buena retención y un correcto ajuste, es decir, que no se nos caiga. 
          -  Que permita hablar, respirar y beber líquidos. 
          -  Un espesor de 4 milímetros.  

Además es recomendable que sea insípido y carezca de olor. Normalmente se coloca en la arcada superior y puede ser utilizado a pesar de llevar ortodoncia. Existen dos tipos principales de protectores bucales:

  • Los prefabricados de hervir y morder: los clásicos que compramos en las tiendas de deporte. Se mete en agua hervida para que sea haga deformable y lo mordemos después para darle la forma de nuestros dientes. Estos protectores son los más utilizados por su fácil acceso y su bajo precio, pero presentan grandes inconvenientes:  
         -  Son muy finos, por lo que no protegen correctamente.
         -  No permiten ni hablar ni respirar bien, lo que provocará que
            muchos jugadores dejen de llevarlo.
         -  Se caen con facilidad.

  • Hechos a medida: estos se hacen en el dentista, a partir de modelos tomados de la boca del paciente. 
         -  Son cómodos y se sujetan bien a la parte superior de la mandíbula,
         -  No se caen y permiten hablar y respirar cómodamente.
El principal inconveniente que tienen es su alto coste, alrededor de los 200 euros. Esto parece mucho comparado con los 15 que nos pueden costar los prefabricados. Sin embargo, éstos no tienen unas características adecuadas y además los deportistas que los usan no están cómodos y a menudo dejan de utilizarlo. Quizás el precio de un buen protector de hockey no nos parezca tan alto si tenemos en cuenta que una corona cerámica cuesta alrededor de 600 euros, y un implante y su corona 1.300. Por no decir, que todas estas soluciones nunca van a ser tan estéticas como nuestros propios dientes y van a limitar para el resto de nuestra vida cosas tan cotidianas como poder comer una manzana o un bocadillo.

Por tanto, todos los jugadores deberían pasar por su dentista para hacerse un protector incorporándolo como parte de su material básico de juego.


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Primeros auxilios en caso de producirse



Siempre que ocurra una lesión dental, tendremos por seguro que algo no hemos hecho bien cuando no se ha prevenido. Pero ya producida tendremos que centrarnos en actuar correctamente en el mismo momento que ocurra, ya que esto puede variar mucho las secuelas que deje al jugador, especialmente si es un niño. Dependiendo principalmente de la edad las lesiones que se suelen producir son diferentes y, por tanto, deberemos actuar de distinta manera:

1. Niños: Luxaciones y avulsiones de dientes.

Los niños tienen un hueso muy esponjoso, por lo que al sufrir un traumatismo normalmente se produce una luxación del diente o la avulsión del mismo. Es decir, la pieza se mueve o se cae entera pero sin romperse. Si es un diente de leche, que suelen durar hasta los seis años, no hay repercusiones. Pero a partir de esta edad, si es en un diente definitivo una rápida intervención hará que las consecuencias del traumatismo sean menores.

Lo primero que deberemos hacer en caso de caerse es localizar el diente. Lo más frecuente es que se haya caído por el suelo, si no lo encontramos hay que buscar por la boca, prestando especial atención al paladar. Muchas veces se queda impactado contra este y por mucho que lo busquemos no lo encontramos. 

Una vez localizado:  -  Coger el diente por la corona, nunca por la raíz. 
                                      -  Lavarlo en un grifo sin cepillo. 
                                      -  Llevar al niño al odontólogo urgentemente.

Un diente no es un tejido inerte, sino que está vascularizado e inervado. Para mantenerlo vivo hasta llegar el dentista deberíamos meterlo en una solución salina, leche fría, saliva del propio paciente, o, en el caso de no haber otra cosa, agua. Lo ideal sería llevarlo en solución salina de Hank, la cual se vende en farmacias. 

En el dentista se recoloca el diente y se feruliza con los adyacentes para inmovilizarlo. Si esto se hace durante las primeras horas el pronóstico de que el diente cicatrice sobre el hueso revascularizandose y reinervándose es muy favorable. De no realizarse esto durante las primeras horas el diente muere, quedando con una tonalidad negra si se reimplanta o teniendo que colocarse una pieza artificial.

Por eso es primordial contactar rápidamente con vuestro odontólogo para que valore los pasos a seguir. Si el accidente se produce en fin de semana, muchos dentistas trabajan sábados o estan localizables los domingos. Pero conociendo ya de antemano que esta es la manera de proceder en caso de urgencia, lo recomendable sería que los clubs tuvieran a uno de estos profesionales como referencia para tenerle localizable en caso de accidente durante el fin de semana. Puede ser muy importante para el jugador que sufra el accidente.

De optarse por llevar al jugador al servicio de urgencias, el jugador será atendio en el mejor de los casos por un médico maxilofacial (no siempre suele haber este tipo de especialistas en el servicio de urgencia) que aun conocimientos para realizar este procedimiento no siempre disponen del material necesario ya que el servicio que se presta a nivel hospitalario se dirige a otro tipo de casos. De ser atendidos por médicos generales, lo único que pueden hacer es indicar medicamentos para evitar infecciones y disminuir el dolor hasta que se acuda al dentista, que según lo que hemos contado si es al día siguiente la secuela será permanente.

Por tanto, hay que guardar el diente en solución salina y acudir al odontólogo en el menor tiempo posible.


2. Adultos: fracturas dentarias y luxaciones. __________________________________________________________________________________

En los adultos, al tener ya un hueso duro, tras un traumatismo el diente no se arranca sino que se suele partir. El pronóstico de este tipo de lesión dependerá de la parte del diente afectada. Se puede romper únicamente el esmalte, el esmalte y la dentina o verse afectado el tejido nervioso que se encuentra en el interior del diente, conocido como pulpa

En el caso de que sólo se haya fracturado el esmalte o éste y la dentina, la solución es la realización de una reconstrucción del diente (empaste). Se ha de controlar la evolución del diente. Si se observase algún tipo de patología, como puede ser que el paciente deje de notar frio o calor en el diente o la aparición de un absceso esto nos indicaría que existe algún tipo de patología en el tejido nervioso (pulpa). En aquellos casos en el que la lesión haya llegado a este tejido se deberá endodonciar el diente. A nivel estético, el problema más frecuente es el cambio de coloración del diente, siendo, en muchos casos, muy complicado poder enmascararlo con la restauración. 

De no llegarse a romper el diente y producirse una luxación, es decir, un movimiento de los dientes normalmente hacia atrás por el impacto desde fuera, deberemos tratar de devolverlos a su posición cuidadosamente para que mantengan la vascularización y promover la cicatrización en su sitio correcto, y después, como en el caso de las avulsiones en niños, llevar al jugador al dentista urgentemente.




CONCLUSIONES


Jugadores, prevenir es mejor que curar y nunca hay que bajar la guardia. Si no lo teneis ya, acudid a vuestro dentista de confianza para completar el que debería ser vuestro material básico para jugar. Además, refrescad en hockey vuestra correcta técnica en la defensa del uno contra uno para no exponeros a estos traumatismos.

Entrenadores, especialmente desde la base. ¿Si no dejamos a un niño jugar sin espinilleras por qué si sin protector bucal? Que un jugador asimile esta costumbre es responsabilidad nuestra y deberíamos promoverla para que el uso del protector empiece a ser un equipamento básico y no una particuliaridad de los jugadores más cuidadosos. A parte, mostrar la enseñanza de la correcta técnica en el uno contra uno debe empezar a ser concepto bien trabajado desde escuelas hasta senior, y no un comentario de pasada cuando ocurre alguna situación peligrosa. Por el rendimiento del equipo y la integridad de los jugadores que disfrutan este deporte.

Fisioterapeutas, instemos a nuestros jugadores a llevar el protector como un equipamiento básico más de protección. Y en caso de producirse una lesión dental en el terreno de juego, estemos informados del protocolo básico de lo que se debe hacer. Añadir la solución salina de Hank en el botiquín será seguro una buena adquisición, cuyo objetivo primero será no tener que utilizarlo.